Su programa de seguridad existe en papel. En la práctica, está desactualizado. La LOPCYMAT exige un Programa de Seguridad y Salud en el Trabajo activo, actualizado y con evidencia de implementación. El 70% de las empresas que reciben inspección del INPSASEL tiene el programa desactualizado o sin respaldo documental suficiente. Una observación en inspección puede convertirse en sanción — y la sanción puede convertirse en paralización de operaciones.
Tiene trabajadores con condiciones de riesgo que nunca han sido evaluados formalmente. ¿Cuántos de sus empleados operan con exposición a ruido, polvo, esfuerzo físico repetitivo o estrés térmico? ¿Cuándo fue la última audiometría o espirometría de esa planta? Sin evaluaciones periódicas documentadas, cada accidente laboral tiene el potencial de convertirse en una enfermedad ocupacional reconocida — con todo lo que eso implica legal y económicamente.
El comité de seguridad existe pero no funciona. Delegados electos sin capacitación, sin actas, sin reuniones documentadas. El INPSASEL sabe exactamente qué revisar. Y cuando encuentra un comité nominal, la empresa queda expuesta.
Cada vez que contrata a alguien, el proceso de pre-empleo es un caos logístico. Laboratorio en un lugar, radiología en otro, médico ocupacional en un tercero, resultados que llegan por separado y a destiempo. RRHH pierde horas coordinando algo que debería ser simple.
Tuvo un accidente o reposo prolongado y no sabe bien qué hacer. La investigación de accidentes laborales tiene requisitos técnicos específicos ante el INPSASEL. Un informe mal elaborado — o no presentado — puede derivar en responsabilidad para la empresa y para el empleador individualmente.

