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Medicina con calor humano:
Así es la Dra. Teresa Meléndez

En el corazón de Fénix Salud late el pulso de una profesional apasionada y multifacética: la Dra. Teresa Meléndez. Más allá de su destacada trayectoria en medicina interna y cardiología, esta carismática doctora nos revela una faceta humana que inspira y conmueve. Con una calidez que contagia, la Dra. Teresa nos abre las puertas de su mundo, compartiendo sus motivaciones, pasiones y la profunda conexión que ha forjado con sus pacientes y colegas.
Vocación que nace de la empatía
La Dra. Teresa, una caraqueña de pura cepa, nació en el Hospital Universitario de Caracas. Desde niña, demostró interés en el bienestar de los demás, lo que la llevó a considerar la psicología como su primera opción. Sin embargo, el destino la condujo hacia la medicina, una carrera que le permitiría no solo tratar enfermedades, sino también conectar con las personas en sus momentos más vulnerables. “Amo escuchar y comprender a las personas”, explica Teresa, quien en cada consulta aplica una mezcla de conocimiento médico y empatía psicológica, logrando que sus pacientes encuentren consuelo y confianza.

“Mi asistente dice que tenemos que poner ´consulta psico-cardiológica´… Y la verdad es que el paciente llega muy nervioso. Si te consigues con un médico que casi no te escucha, que no te mira la cara, que no empatiza contigo, te vas igual o peor. En cambio, si te consigues un médico que te habla, que te oye con atención, que encuentra un motivo de lo que te está pasando, descubres que a veces no es orgánico lo que sucede”
Tras graduarse de medicina, la trayectoria profesional de la Dra. Teresa continuó con el postgrado de medicina interna en el Hospital de Los Magallanes de Catia. Allí nació su amor por la cardiología, una especialidad que considera perfecta por su lógica y precisión. Se formó como cardióloga en el Hospital Miguel Pérez Carreño y, con la misma pasión que demuestra en cada consulta, construyó su carrera mientras criaba a sus dos hijos. “Fueron tres años intensos, pero valió la pena”, comenta con una sonrisa.

Fénix: Un hogar profesional

Hace seis años, de la mano de la Dra. Rita Bravo, llegó a Fénix Salud, un lugar que describe como su hogar profesional. “Aquí somos una familia. Desde el camillero, la camarera, el muchacho que te cuida el carro, que te guarda el puesto en las mañanas, hasta el personal médico o las enfermeras, todos compartimos la misma esencia de tender una mano amiga”, afirma. Teresa valora especialmente cómo la clínica ha crecido exponencialmente desde que llegó sin perder su calidez humana, un aspecto que la conecta profundamente con su misión de brindar bienestar integral a sus pacientes.

La Dra. Teresa se muestra optimista sobre el futuro de la Clínica Fénix y de su propia carrera: “Estamos esperando ansiosamente la Unidad de Cardiología que nos va a permitir darle cabida a lo que es la unidad de hemodinamia, para que todo lo de la cardiología esté engranado a estar en un solo sitio. Yo creo que el futuro es aquí, pero mucho más grande de lo que estamos ahorita”.

Teresa no solo es admirada por sus pacientes, sino también por sus colegas y compañeros de trabajo: “Una de las cosas que a mí me marca mucho de Fénix es que el personal tiende a buscarme, y eso me hace sentir bien. Cuando el mismo personal que ve tu trabajo día a día, te agarra la mano y te dice, yo quiero que usted me vea, tú dices, bueno, algo estoy haciendo bien”, comenta con humildad.

Fuera de su consulta, la Dra. Teresa revela una faceta creativa y apasionada. La repostería y el tejido, actividades que le permiten relajarse y expresar su lado artístico. “Me gusta crear con las manos, aunque el tiempo siempre es limitado”, confiesa. Estos pasatiempos, junto a su rol de madre de dos adolescentes, son una muestra de su capacidad para equilibrar múltiples facetas de su vida.

En Fénix Salud, tenemos la fortuna de contar con una profesional como ella, que nos recuerda que la medicina es mucho más que tratar enfermedades: es cuidar de las personas, y hacerlo de corazón.